Hace más de 400 años que se celebran en Pamplona los, gracias a Hemingway, mundialmente conocidos San Fermines. Acuden cada año a esta semana de fiesta, alegría y bullicio, en la que procesiones y comparsas recorren la ciudad, tanto pamploneses como turistas de todo el mundo.

Todo comienza el 6 de julio en la Plaza del Ayuntamiento con el txupinazo, el cohete que anuncia las fiestas en medio de un estruendo de cantos, gritos y silbidos: "¡Pamploneses, Viva San Fermín, Gora San Fermin!". A partir de ahí toda la ciudad da un vuelco en un instante y en unas calles abarrotadas se suceden rituales, espectáculos y celebraciones como el Riau-Riau, la corrida en sol de las Peñas, y el acto con más personalidad de las fiestas: El Encierro.

Poco antes del comienzo del encierro los mozos se encomiendan a la imagen del patrón, adornada con los pañuelos de las peñas, y cantan tres veces. Entonces un cohete avisa que los toros salen y un segundo anuncia que todos los toros están en la calle, dando comienzo a la carrera de los mozos delante de los toros; dos o tres intensos minutos que garantizan la descarga de adrenalina para todos, durante un recorrido de unos 800 metros.

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